Bollywood Revolution vuelve por una buena causa

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Desde hace algo más de un año, en Madrid un grupo de amigas (Almu, Aida, Inma, Mónica, Julia, María y Laura) se animaron a reunirse todos los martes en Lavapiés para aprender danza Bollywood conmigo. Llamamos al grupo Bollywood Revolution, ya que la mayoría, además de coincidir en clase y en las cañas posteriores, quedábamos también para ir a manifestaciones, y además, bailamos en varias ocasiones para recaudar fondos para Afrikable, ONG con la que Mónica y Almu colaboran desde hace tiempo. Cuando Aisha Barakah, profesora de danza árabe de Quillota, una ciudad muy cercana a Valparaíso, me preguntó si queríamos colaborar bailando en un festival solidario a beneficio del Centro de Mujeres Sernam Quillota, a través del movimiento Shimmy Mob Quillota2013, Almu y yo aceptamos encantadas. ¡Una pequeña representación de Bollywood Revolution se ponía en marcha en Chile!

post2El festival se celebró en el Teatro Municipal de Quillota y en él participaban las alumnas de danza árabe de Aisha Barakah y otras escuelas de la zona. Llegamos puntuales al teatro para probar la música y marcar posiciones. Aida nos ayudó a vestirnos y se encargó de las fotos. Era la primera vez que bailábamos en un teatro Almu y yo solas, ¡echamos muchos de menos al resto de las Revolution!

post3El teatro era grande y el público muy animado. Bailamos dos veces: la primera, a la mitad del festival, y la segunda… ¡en el cierre! Cuando nos presentaron, explicaron que era la primera vez que la danza Bollywood llegaba a Quillota, no sabéis qué emoción nos dio al salir al escenario y saber que para ese público iba a ver danza india por primera vez. Eso nos impulsó a darlo todo y el público lo agradeció y nos recibió con un

gran aplauso. Almu mantuvo los nervios a un lado y salió a bailar con mucha soltura y una sonrisa enorme. Mucha gente, al terminar, se acercó a felicitarnos, y la escuela de Aisha nos agradeció la colaboración con unas rosas. ¡Lo pasamos genial!

postultimaAl día siguiente, volví a Quillota para dar un taller. Me esperaban las alumnas de la escuela de danza árabe de Aisha Bakarah. Era la primera vez que hacían Bollywood y les sorprendió sobre todo los momentos de interpretación y expresividad. La clase fue muy divertida, con los inevitables y graciosos malentendidos entre lenguaje español y chileno incluidos! 🙂

Agradezco a Doris Cerón Aisha Barakah su invitación y profesionalidad, ya que la organización del festival y el taller fue muy buena. Nos alegramos de habernos acercado a Quillota y haber colaborado con el Shimmy Mob, ¡ojalá podamos volver a hacerlo!

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Bollywood en Santiago de Chile, Om Shanti Om!

blog1Después de recorrer durante un mes y medio, de norte a sur, la costa atlántica de Argentina, comenzamos el mes de abril llegando a Santiago de Chile. Todo el mundo nos decía que esta ciudad no tenía nada especial y que era bastante fea, pero nos ha cautivado con sus edificios decadentes y por el ambiente en sus calles: muchos bares, terrazas, tiendas multiculturales, mercados bulliciosos donde comer por muy pocos pesos… Y por supuesto los terremotos, la bebida típica de la ciudad! 🙂

Nos alojamos en el Centro Cultural Anandamapu, un espacio enorme pintado de colores y siempre lleno de gente variopinta donde se dan talleres a casi todas las horas y de todas las disciplinas que podáis imaginar: yoga, danza contemporanea, improvisación, artes marciales, etc. Era la primera vez que se daba un taller de danza bollywood en este centro y no sabíamos cómo iba a funcionar el taller. Era un mal fin de semana porque coincidió con el festival Lollapalooza Chile y con la Maratón de Santiago, dos eventos muy multitudinarios en esta ciudad. Aun así, el taller salió adelante con dos alumnas: Alicia, una fan de ShahRukh que ha visto todas sus películas y conoce todas sus canciones; y Karen, profesora de educación física, pilates y yoga y venía porque quería aprender algo más sobre cultura india.

El ambiente enseguida fue familiar y conseguimos un clima muy relajado y divertido en clase. El taller duró dos días, y me pareció muy buena idea para presentar bollywood a personas que nunca habían bailado esta danza. El primer día sirve para ver los pasos básicos, que enlazamos en una secuencia muy sencilla. En el segundo día, las chicas estuvieron mucho más sueltas y ya pudieron aprender una pequeña coreografía. Es genial ver cómo han avanzado en un solo día, y descubrir que han ensayado en casa! 🙂

blog2Después de las clases en Anandamapu del viernes y sábado, el domingo me tocaba ir a Matucana 100, uno de los espacios culturales más conocidos de Santiago (me recordaba mucho al Matadero de Madrid!) a hacer una pequeña muestra al aire libre y un taller abierto al público. Allí sí esperaban decenas de personas bajo un sol radiante… ¡a pesar de ser domingo a las 11 de la mañana! ¡Uau! Bailé tres canciones sola y otras dos acompañada por Karen, mi alumna más valiente 🙂 qué bueno que se animara a bailar después de solo dos días de clase! Lo hizo genial y lo pasamos muy bien compartiendo escenario, ¡tenía una sonrisa enorme esa mañana!

Después de la actuación, vino el taller abierto. Lo anuncié desde el escenario y acto seguido vi a mucha gente que se alejaba… pensé que les daría vergüenza bailar y se alejaban para sentarse y mirar, como me ha pasado otras veces en España, pero nada que ver! ¡Iban a dejar a un lado bolsos y chaquetas para bailar más cómodos! Algunas chicas hasta vinieron con velos puestos. Enseñé el primer paso y el público estaba tan animado! Oía sus risas desde arriba.

blog3Había gente de todas las edades y hasta un chico que cantaba la canción. Le pregunté si la conocía y su hija le delató: “vio el vídeo en Internet!”, me dijo. Todos terminaron bailando Om Shanti Om. Al terminar la clase, mucha gente se acercó a hablar conmigo. La mayoría me preguntó dónde podían aprender bollywood porque no conocían a nadie que diera clases en Santiago. Otros me escribieron por mail después para contarme sus experiencias, como Marianela, que me explica que tiene varios nietos preciosos y que todas las semanas se reúne en casa con amigas y familiares para bailar coreografías bollywood que aprende en vídeos tutoriales o de youtube. “Empiezan muy tímidas y salen felices, ¡florecen!”, me cuenta. Desde aquí le agradezco que me contara su historia, ¡me encantó! ¡No pares de bailar!

Plantones, retrasos, promesas incumplidas: cómo afrontar la informalidad en la danza

Preparando mi tallerHace poco me volvió a ocurrir. Hacía más de un mes que había cerrado unos talleres y se suponía que la persona que los organizaba conmigo los estaba difuniendo. Incluso me comentó que iba a invitar a profesoras de otras danzas para hacer una pequeña muestra después de clase y así poder intercambiar experiencias. Me pidió un taller muy específico y me pasé casi una semana estudiando para prepararlo. Pospuse otras actividades que me habían surgido por este proyecto. Pero cuando la fecha de los talleres se acercaba, la persona que se suponía que colaboraba conmigo desapareció. No respondía ni por mail ni en Facebook. Dos días antes de la fecha, recibí un mensaje en el que me contaba que se cancelaban.

Si os movéis en el mundo de la danza, seguro que esta situación os será familiar. Por desgracia, los plantones, cancelaciones, retrasos de última hora, cambios imprevistos, etc. se dan a menudo en espectáculos, animaciones y talleres, o al menos, esa es mi experiencia. ¿Cuál es la mejor manera de afrontarlos?

Creo que es importante estar preparada para estos imprevistos y ser consciente de que pueden ocurrir. Al trabajar con personas que no conocemos, nos arriesgamos a que ocurran situaciones similares y lo mejor es tomárselo con paciencia y buen humor. A mí me sirve y me anima pensar en todas las personas increíbles con las que he colaborado, que, al fin y al cabo, son la mayoría. Así que, aunque ahora esté más atenta, sigo pensando que confiar en la profesionalidad de la otra persona, ofrecer tu ayuda, mantener un diálogo fluído con ella y ser muy clara es fundamental.

Aun así, si hemos hecho todo esto y nuestro colaborador o colaboradores nos fallan, lo que mejor funciona, según mi experiencia, es:

  • No justifiques: Ser artista no significa no cumplir con lo que uno se ha comprometido. Al menos, no para mí, así que, si me ocurre algo parecido, tengo que hacérselo saber a la persona que me ha fallado.
  • No dramatices: Cancelar un taller no es el fin del mundo! ¡Tómatelo con calma!
  • Date un tiempo: Cuando alguien nos falla, la decepción es tan grande que podemos decir cosas que no queremos. Intenta comprender cuáles son los motivos que han llevado a esa persona a comportarse así. Deja pasar un rato, piensa en qué quieres decir y hazlo de forma profesional y educada.
  • Haz valer tu trabajo: Deja muy claro lo mucho que has trabajado, el tiempo que te ha llevado, si has preparado apuntes, coreografías, si has dicho que no a otras oportunidades, etc. Que sepan que has sido comprometid@ y profesional.
  • Evita futuros plantones: Pide a esa persona que, la próxima vez, con otros colaboradores, avise con más tiempo, mantenga una comunicación más fluída, etc.
  • Tómatelo con optimismo: No dejes que te afecte, porque tú sí has cumplido y has sido profesional.
  • Saca conclusiones: No vuelvas a colaborar con esa persona e intenta, para la próxima vez, elegir bien a las personas con las que trabajas. No hay nada como colaborar con gente maja y de la que te puedes fiar 🙂
  • ¡Recuerda que el trabajo no es en vano! Siempre puedes utilizar el material que has preparado en futuros talleres o actuaciones, ¡seguro que habrá un montón de oportunidades para hacerlo!

Si se os ocurren más consejos, soy toda oídos 🙂

Aventuras desde Centenario, ¡”barrio” de Neuquén!

tallerEn el taller que di en La Plata conocí un montón de bailarinas, profesoras y alumnas de danza india de varios lugares de Argentina. Una de ellas fue Mariana Mauad, profesora de bollywood de Neuquén, en Patagonia. En cuanto acabé el taller se acercó a mí y me dijo que le gustaría que diera una clase de bollywood en su ciudad. Miré las fechas y… ¡coincidían con nuestro viaje! Así que organizamos todo para que el 24 de marzo fuera a Neuquén, la capital de la región que lleva el mismo nombre.

Mariana me había contado que el taller sería en Centenario, “un barrio” de Neuquén, que asistirían sus alumnas y que ya lo tenía todo organizado para venir a recogerme a la terminal de autobuses y pasar ese fin de semana juntas. Lo que no sabía es que en realidad Centenario es un pueblo a 12 kilómetros de Neuquén: “¡te engañé!”, me dijo entre risas; y, lo más importante, no me esperaba que me recibirían, tanto ella como sus amigos y familia, con tanta hospitalidad!

VANE 114Llegué el sábado a primera hora de la tarde y allí estaba Marian esperándome, me llevó al hotel y me dijo: “¡tienes 40 minutos para bañarte!”. Todo estaba organizado para hacerme una sesión de fotos. Mariana había convocado a varios amigos: Débora me peinó y maquilló en su peluquería, y Hugo y Marías se encargaron de la fotografía. Mariana me dejó varios trajes, tikas, bindis, pulseras, pendientes… Todos estaban pendientes de que no me faltara nada y de que me sintiera cómoda: ¡majísimos y muy profesionales! Advertí a Maty, el fotógrafo, que no soy nada buena posando, pero el ambiente era tan relajado que me sentí como en casa, muy cómoda, y al final la sesión fue muy divertida! Terminamos tomando un delicioso té con azúcar con rosas y tres tortas que Mariana había encargado a su vecina: merengue, limón, frutilla, como llaman aquí a la fresa… ¡mmmmmmmm!

Después, fuimos a cenar a un restaurrante buenísimo donde probé el Deseado (parecido al vino spumante italiano), y charlar con Mariana y Hugo sobre danza. Hugo Sanhueza es profesor de belly dance y organizador del Encuentro Neuquino de Belly Dance en la Patagonia, festival de danza árabe que ha reunido durante 4 ediciones en Neuquén a bailarines y maestros de gran renombre en Argentina. Él se encarga de absolutamente toda la organización: producción, escenografía, vestuario, coreografías… ¡elijo hasta las pestañas postizas que usan mis alumnas!”, dice, riéndose. Le encanta todo lo que tiene que ver con la producción de espectáculos y cuida mucho el trato con sus alumnas y bailarines invitados. “Para mí no son solo artistas, vienen a bailar pero también a conocer, es importante estar con ellos, mostrarles mi ciudad y hacerles sentir cómodos”. ¡Conmigo fue tan majo que al rato de hablar con él ya parecía que nos conocíamos de toda la vida!

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Mariana me habló sobre su pasión por bollywood, que ha hecho que deje atrás la danza árabe: “¡Ya no me divierte! Prefiero poner toda mi energía en la danza india”, me cuenta. Estudió con la mayoría de profesoras de bollywood de Buenos Aires y también fue a clases de Kuchipudi. Mariana me contó  que su estilo favorito de Bollywood es Lavani, la danza de Maharashtra, pero que en Argentina no hay nadie que la enseñe, así que asiste a todos los seminarios que puede de diferentes danzas indias. Lo que más me gustó de Marian es el respeto que tiene por las diferentes danzas indias y su trato con las alumnas, muy cercano. Además, se nota que ama bailar y que se divierte un montón haciendo coreografías. En resumen, una forma de vivir la danza bollywood muy cercana a la mía!

Al día siguiente di mi taller. Vinieron unas 12 alumnas de bollywood de Marian. Como ya bailaban bollywood desde hace tiempo, fue muy fácil motivarlas y hacer que siguieran la coreografía. El taller fue muy divertido, con interpretación inicial, muchas risas y la actuación estelar de Hugo 🙂 Creo que seguirán trabajando la coreografía más adelante, ¡me hace mucha ilusión!

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Hugo, su hermano y Matías me acompañaron a la estación, después de recorrer Neuquén y tomar un “lomito” (¡cómo les gusta la carne a los argentinos! jaja no había comido tanta en mi vida!) en un centro comercial desde donde se veía toda la ciudad al atardecer. Me voy de Neuquén con la sensación de haber pasado un fin de semana divertidísimo entre amigos. ¡Ojalá volvamos a vernos pronto!

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De ruta por la Patagonia argentina

IMG_3047Después de ver Ushuaia, El Calafate y el Perito Moreno (¡qué impresionante oír y ver cómo va agrietándose y cómo van desprendiéndose las capas de hielo!), me esperaban varios talleres en diferentes pueblos de la Patagonia argentina. La mayoría surgieron a raíz de gente que fui conociendo en otros talleres. El mundo de la danza india aquí es tan pequeño como en España y muchas alumnas me han recomendado escuelas, profesores… ¡todo el mundo se conoce!

La primera parada después de Ushuaia fue Esquel, una pequeña ciudad de casi 40.000 hablitantes formada por casas bajas apiladas ordenadamente en la falda de varias montañas. En la terminal de autobuses nos esperaba Nicanor, marido de Karem Boudargham, quien organizaba el taller que tenía que dar al día siguiente. Nos llevó al hostel y nos dijo que Karem estaba dando clase y que nos vendría a concer a las 21 h. Karem nació en Esquel y trabaja como profesora de danza árabe en  la Asociación Sirio-Libanesa, una local muy amplio con sala de danza, cocina y otros espacios para hacer diferentes actividades cualturales. Me contó que la comunidad siria en Esquel es grande y que en verano celebran diferentes festivales. En la asociación, ofrecen talleres muy asequibles de  danza. Además, el grupo de danza de la escuela participa de forma gratuita en todo tipo de eventos solidarios. “En algunas épocas, nos llaman de tantos lugares que bailamos todos los fines de semana!”, me cuenta.

Dar clase a chicas jóvenes y acostumbradas a una danza muy distinta como el árabe a veces no es fácil. Hay que introducirlas en el estilo, expresarles cuál es la esencia de tu danza, encontrar algo que las enganche. ¡Y eso en solo 3 horas! Aunque la música bollywood, tan pegadiza; y las historias que expresa, tan alegres, son una gran ayuda! Eso me ocurrió en la clase de Esquel. A Karen le encantó la parte más clásica de la clase y el resto de chicas se aprendieron casi toda la coreografía. Además, van a intentar trabajarla más adelante para perfeccionar los pasos. ¡Genial!

Siguiente parada: Bariloche. Allí viví una situación totalmente diferente. Al taller solo se había apuntado una persona, pero ya conocía algo de danza india y estaba tan ilusionada por poder dar el taller! Lo organicé con Karina Al Naim  en la Escuela Nomade de Danzas del Medio Este. Karima me contó que sus raíces son ucranianas y que, después de bailar ballet y danza árabe, comenzó a estudiar danzas gitanas. Estudió flamenco, danzas balcánicas e incluso un poco de Kalbelia. Le interesa mucho la danza india y tomó clases de bharatanatyam con Laura Gallucci. Ahora, organiza talleres puntuales de bollywood en su escuela con Manisha Cauhan.

En el taller estábamos como en familia y la alumna, Brenn, puso toda su atención y empeño en sacar la coreografía. Hizo un viaje de casi dos horas solo para venir al taller, ¡cuando me enteré no podía creérmelo! Tenía muchas ganas de aprender. Baila árabe desde hace 10 años con Ami Sosa, de Ushuaia, y le gustaría algún día enseñar ella también. “Cuando me reciba”, me cuenta.

Después del taller, fuimos las tres a tomar algo y estuvimos un buen rato chralando sobre danza. Sigo recopilando entrevistas a profesoras y alumnas de danzas indias y estoy aprendiendo un montón sobre danza, pedagogía, estilos, formas de estudiar y vivir el baile. ¡Un lujo!