Bogotá: 5 días, 5 entrevistas

bogotaDesde que estuve en Buenos Aires, hace ya 8 meses, no había encontrado en América Latina una ciudad con tantas escuelas de danza india como Bogotá. Padma Manjari, a quien conocí en La Paz, me ayudó a contactar con muchas de las profesoras y la mayoría se entusiasmaron con mi proyecto y quisieron colaborar con él. ¡Así sí que es fácil investigar!

Con Nicole MorrisLunes: Nicole Morris, la profesora de Bollywood más joven de Bogotá

Llegamos a Bogotá un lunes a las 11 de la mañana (¡el bus se retrasó casi 3 horas!) y a las 14 ya estaba en una cafetería del centro junto a Nicole Morris y su manager, María Morris.  Me habían contado que Nicole estos días estaba muy atareada porque en noviembre va a presentar su segundo musical “Bollywood. La Máquina del Tiempo”. Aun así, pudimos charlar durante una hora sobre la carrera de Nicole, que comenzó cuando tan solo era una niña. Empezó con el ballet, pero cuando vio una película de la India enseguida quiso aprender este baile y comenzó a copiar todas las coreografías de los vídeos de Bollywood que le enviaba su tía, que vivía en China. A los 11 años, empezó a dar clases de danza india en una escuela. Aunque todavía es muy joven, Nicole es la única profesora de bollywood de Bogotá que ha organizado dos musicales de este género, y ella misma se ha encargado del guión, la dirección y las coreografías del espectáculo que está a punto de estrenar. “Bollywood. La máquina del tiempo” cuenta con coreografías de todos los estilos de bollywood a través de las cuales “se narran los episodios más importantes de la historia de la India”, me cuenta Nicole. Aquí podéis ver el vídeo de presentación del musical:

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Con Jessica Correa

Martes: Jessica Correa, profesora de Kathak de la Embajada de la India

Al siguiente día, había quedado con Jessica Correa en la Embajada de la India en Bogotá. Jessica ganó una beca de la Embajada en 2009 para estudiar kathak en Delhi durante 3 años. Allí asistió a dos universidades, Kalashram y Sri Ram Bharatiya Kala Kendra. Me contó que la experiencia al principio fue muy dura, porque eran muchas horas de clases diarias y además, toda la información sobre danzas clásicas indias en las bibliotecas estaba en hindi. Ahora, sabiendo tanto kathak como hindi, trabaja dando clases y difundiendo la danza y la cultura india en la Embajada de Bogotá.  Su sueño es “capacitar en danza kathak a un grupo de personas a nivel profesional. Que la danza sea más accesible. Reunir a un representante de de cada una de las danzas clásicas de india y crear un espacio donde puedan aprenderse estos estilos”.

Clase de Claudia en BellypassiónMiércoles: Claudia Ospino y la Academia BellyPassión

El miércoles por la tarde, me acerqué a la BellyPassión, una de las academias de danza árabe de las que más me habían hablado en el resto de Colombia, para entrevistar a Claudia Ospino, la profesora de Bollywood de este centro. Claudia descubrió la danza india cuando un día, por casualidad, vio en la TV la película Devdas. En la Universidad, se apuntó a una asignatura de “Danzas Orientales” y allí conoció a la profesora Anandita Basu, que enseñaba kathak. Estuvo aprendiendo con ella y formando parte de su grupo durante 5 años. Ahora, hace un año que formó su propia compañía, Anjali, junto a su compañera Lídice Delgado. Pude asistir a la clase de Claudia, donde estaba preparando la coreografía para el festival de fin de curso de la escuela. Estaban empezando a montar Nimbooda Nimbooda, una coreografía original con muchas figuras y desplazamientos de estilo bollywood semi-clásico.

Jueves por la mañana: Anandita Basu, la única profesora india de danza clásica de Latinoamérica

Tenía muchas ganas de entrevistar a Anandita Basu porque me habían hablado muy bien de ella en Bolivia y Perú. Me recibió el jueves por la mañana en su casa. Solo tenía libre media hora. Cuando llegué, estaba dictando una clase de música a una alumna. Hija de la músico Anjana Basu, desde pequeña Anandita recibió clases de música hindustani, Bharatanatyam y Kathak. Para ella, la música y la danza son una forma de conexión con Dios. Nunca había pensado en dedicarse profesionalmente a ello, pero su maestra espiritual un día le animó a dar el paso. En 2006 llegó a Colombia “solo con dos trajes para bailar” y comenzó a dar clases de danza en la Universidad Javeriana. En 2007, dio más de 300 shows, la mayoría gratis. Su objetivo era dar a conocer la música y la danza india en Colombia, ya que en aquel tiempo nadie la conocía. Ahora, ya ha tenido más de 1000 alumnas, ha viajado por toda América Latina dando clases y ha creado la Fundación Kalakendra. Aquí podéis ver un vídeo-resumen de sus actividades:
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Con el grupo AnjaliÚltima entrevista: una visita al grupo Anjali

Lídice Delgado me contactó por Facebook para invitarme a ver un ensayo de Anjali, el grupo que formó hace una año junto a Claudia Ospino. Me acerqué hasta allí y todas las chicas me recibieron con entusiasmo. Hace un año que dejaron las clases de Anandita Basu y decidieron crear su propio grupo. Su objetivo es recuperar el bollywood tradicional y folklórico. La mayoría son fanáticas del cine de la India y les encantan los bailes de estilo mujra. A principios de año, planean viajar a la India para aprender kathak y hacer un poco de turismo. ¡Están entusiasmadas con el viaje! Podéis ver bailar a Anjali aquí:
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Cali no es solo la ciudad de la salsa

Tienda de ropa "hindú" en CaliLlegamos a Cali desde Popayán y, nada más bajar del bus, nos pareció que habíamos aterrizado en un país distinto: calor, frutas tropicales por todas partes, y un mismo ritmo en los bares, las tiendas, las casas: ¡salsa, salsa, salsa! Esta ciudad es una de las capitales mundiales de esta danza tan pegadiza. Nos contaron que aquí es rara la persona que no sepa bailar. A lo largo de la ciudad, se despliegan cientos de escuelas de salsa, y, en la calle Sexta y otras zonas de “rumbeo”, encontramos decenas de discotecas donde el ritmo predominante seguía siendo el mismo. Tuvimos la suerte de que, justo el día que llegamos, acababa de arrancar el festival Bailá en Cali!, que ofrecía clases de salsa gratis, conciertos, tours donde te explicaban la historia de la salsa en la ciudad, etc. ¡Me encantó aprender unos pasos y descubrí lo divertido y pegadizo que es este ritmo!

Con Josna NaviaPero Cali no es solo la ciudad de la salsa. Ya desde Ecuador, había contactado con Josna Navia, profesora de Bollywood y otros ritmos (danza árabe, salsa, etc.) y una apasionada de la cultura india. Desde el primer momento en que hablamos, Josna se entusiasmó con mi llegada y con la idea de un taller. Nos vimos una calurosa mañana en los puestos de artesanía de la Loma de la Cruz y nos llevó a conocer todos los “rincones indios” de la ciudad: un templo, dos tiendas de ropa “hindú”, y el Centro Artístico Sarasvati. Mientras probaba la primera arepa de Colombia, Josna me habló sobre sus inicios y su formación en danza india, y sobre su experiencia en Ecuador, donde ha vivido durante varios años y del que ha regresado hace solo 3 meses. Josna se ha decidido a volver a Cali para seguir con sus clases y cumplir con su sueño: abrir su propia escuela. ¡Pasamos con ella un día muy divertido!

Después del tallerPor la tarde, teníamos el taller en el Centro Artístico Sarasvati, fundado por Laly Alejandra Balcázar. Antes, tuvimos un rato para charlar y Laly me contó cómo descubrió la danza india por casualidad cuando, hace más de 10 años, se trasladó a Francia. Un día, su marido le dijo que podían trasladarse a la isla francesa Reunión, situada cerca de Madagascar. Allí vive una extensa comunidad india, en concreto, de personas de Tamil Nadu y en ese lugar donde había templos en las calles y se celebraban fiestas como el Diwali, Laly comenzó a aprender danzas de la India. Ahora, después de varios años estudiando Odissi y Sattriya, acaba de regresar a Cali, donde ha abierto su pequeña escuela. Para Laly, la danza india ha cambiado su vida, “es lo que estaba buscando desde hacía muchos años y no encontraba”, me cuenta, entusiasmada. El taller fue muy divertido y en la escuela de Laly me sentí como si estuviera en casa. ¡Gracias!

Con ShantiAl día siguiente, conocí a Shanti Svadasi, profesora de Bollywood en la Escuela de Danzas Orientales Ana Milena Sánchez. Shanti descubrió la danza india cuando vio en la TV Kuch Kuch Hota Hai y se formó en Argentina junto a Laksmi Devi. Lo que más le llama la atención de la danza india es la capacidad de expresar historias a través de la manos y gestos y la forma de coquetería muy cercana a la amistad, el humor, etc. Shanti me invitó a una clase suya, en la que estaban preparando una coreografía de la canción Marjaani Marjaani, ¡muy divertida! Podéis ver bailar a Shanti aquí:
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Con AlexanderEn la escuela de Shanti, al día siguiente ¡había un taller de bhangra! Enseguida me llamó la atención, ya que en los 9 meses que llevo de viaje, no he conocido ningún profesor de bhangra antes. El profe es Alexander Ospina, con quien pude hablar un rato. Su hermana, directora de una de las escuelas de danza oriental más grandes de Bogotá, aprendió bhangra en EE.UU. y le enseñó todo lo que sabía. Después de años de viajes y de muchos ensayos, ahora es el único profesor de bhangra de Colombia. Se nota que le apasiona esta danza y me dio mucha pena no poder ir a su taller al día siguiente. Pero… ¡el viaje tenía que continuar! Aquí podéis ver a Alexander bailando:

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¡Un mes en Ecuador tras la pista de Bollywood!

ImageMi paso por Ecuador ha sido lo más parecido a una investigación a la antigua usanza. En un principio, buscando en Internet y recorriendo las calles, parecía que no había ni rastro de danza india en ningún lado; pero preguntando y preguntando, al final conseguí dar con las personas que me indicaron dónde encontrar lo que buscaba. Estaba mucho más cerca de lo que creía, pero en un lugar donde no me imaginaba: ¡en los templos!

En Guayaquil, en la tienda de GurpreetMi primera parada en el país fue Loja y allí ya pude apreciar un gran cambio. Venía de Perú, donde es fácil encontrar a ShahRukh en tiendas de DVD y donde la mayoría de la gente conoce las películas de la India (al menos los clásicos) y se sabe las canciones más famosas. Aquí, en cambio, nadie conocía qué era Bollywood. De allí fui a Guayaquil y me ocurrió algo parecido: por más que busqué, no encontré grupos de danza india. Pregunté en las escuelas de danza árabe y no supieron darme ninguna información. Conocí a Gurpreet Singh y su hermano, quienes tienen dos tiendas de ropa y complementos de la India en la ciudad y tampoco conocían a nadie que bailara. Aun así, estuve charlando con ellos y me contaron cosas interesantes sobre la comunidad india en Ecuador y cómo se reúnen todos los años en Quito para celebrar Diwali 🙂

En Cuenca contacté con la escuela de danzas árabes Nafre Kanira, la única en la ciudad que ofrecía clases de “danza hindú”. Me recibieron Adriana Cabrera y su hermano, quienes me contaron que habían recibido talleres puntuales de Bharatanatyam pero que todavía no se sienten preparados para enseñar danzas de la India en su centro. Según ellos, se necesita estar muy preparado para enseñar una disciplina nueva, y, de momento, preferían concentrarse en perfeccionar su técnica en danza árabe. Me contaron que en toda la ciudad no había ni una escuela ni un grupo especializado en danzas de la India y que, al no haber profesor@s, era imposible formarse.

Taller en la escuela Damiana LevyDespués de pasar unos días en la playa, llegué a Quito a finales de septiembre. Me esperaba Damiana Levy, profesora de una academia de danza árabe con el mismo nombre, que me había pedido un taller privado para ella y otras profesoras de danza árabe de la escuela. Al taller asistieron 9 chicas, entusiasmadas por aprender bollywood y, sobre todo, bhangra. Habían visto muchos vídeos (Bhangra Empire, Manpreet & Naina, etc.), habían hecho un taller de Bharatanatyam y estaban intentado crear algunas coreografías por su cuenta ya que, según me contaron, en Quito tampoco hay profesoras de danza india. Me encantaron sus ganas de aprender y la cantidad de preguntas que me hicieron, cuyas respuestas iban anotando en una pizarra. Al terminar el taller, Damiana me escribió lo que significaba para ella la “danza hindú”: “estas danzas nos reconectan con nuestra esencia y nuestros ancestros femeninos, renaciendo sabiduría y conocimientos que difícilmente con otra actividad descubriríamos”.

vaneAl cabo de unos días, conocí a Verónica Sosa. Había contactado con ella a través de Facebook y me había contado que bailaba Bollywood desde hacía casi 3 años. Nos vimos en el centro y me llevó a probar comida típica peruana. Tomando una empanada con morocho, me contó cómo había descubierto la danza india: desde hacía años, Verónica y su marido se dedican a vender productos de Oriente, sobre todo relacionados con disciplinas como en Feng Shui, la astrología, etc. Aparte de su local en Quito,  viajan de feria en feria vendiendo sus productos. En una de ellas, el público reclamaba ver danzas orientales. De esta manera, Verónica comenzó a estudiar danza árabe. Sin embargo, a través de sus tiendas, descubrió las películas de la India y se dio cuenta de que esa era la danza que realmente quería aprender. Por casualidad, Vrindarani Devi Davi, una profesora de Bharatanatyam que vivía en Colombia,  contactó con ella y le dijo que iba a ir a Ecuador a dar unos talleres. Sin pensarlo, Verónica se apuntó y desde ese momento comenzó su formación en danza india. Al cabo de un tiempo, comenzó a bailar con su hijo y con otras compañeras que provenían de la danza árabe. Ahora, todos los sábados Vrindarani les da clase por Skype y se reúnen para ensayar junto a una alumna de Vrindarani, Gopesvara.

Ensayo de BharatanatyamVerónica me invitó a uno de sus ensayos con Gopesvara en Quito y me encantó. Están aprendiendo una coreografía de Bharatanatyam muy compleja, llena de figuras geométricas, diferentes hastas, trabajo de pies… Preciosa. Aprenden según el método indio, con mucha disciplina. Gopesvara me contó que había aprendido Bharatanatyam en el templo Hare Krishna de Quito, conocido como Govindas. Se trata de un espacio donde los devotos conviven, realizan sus plegarias y ofrecen talleres de todo tipo difundiendo los textos sagrados, el vegetarianismo y también la danza como forma de orar a Dios. Al día siguiente, me acerqué allí y hablé con la directora, Krishna Nusandana, quien me contó que la danza es una parte importante dentro del templo. “En nuestra religión, nuestra forma de acercarnos a Dios es a través de la alegría, por eso utilizamos la música y la danza tanto de forma espontánea, en nuestra plegaria diaria; como profesional, en los talleres que ofrecemos”.

Después de 9 meses de viaje, me doy cuenta lo diferente que es la situación de la danza india en cada país de Latinoamérica. Acabo de llegar a Colombia, donde me han contado que aquí Bollywood y la danza clásica india está mucho más extendida. ¿Qué aventura me esperará? ¡Os iré contando!